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Por qué hacer dieta antiinflamatoria si te han diagnosticado artritis reumatoide

La artritis reumatoide es una enfermedad inflamatoria autoinmune en la que el propio sistema inmunitario ataca por error los tejidos articulares, al no reconocerlos como propios. Esto provoca inflamación en estructuras como la cápsula articular, el cartílago, los ligamentos, tendones y bursas, pudiendo generar dolor, rigidez y deterioro progresivo de la articulación.

Reducir el consumo de alimentos proinflamatorios, como las grasas saturadas y trans, así como el azúcar refinado, puede ayudar a disminuir la respuesta inflamatoria del organismo.

Por otro lado, incorporar alimentos con efecto antiinflamatorio y ricos en grasas saludables —como aguacate, aceite de oliva virgen extra, almendras, nueces y pescado azul— favorece la salud celular y puede contribuir a proteger los tejidos articulares.

Además, una alimentación rica en frutas y hortalizas aporta antioxidantes, que ayudan a neutralizar los radicales libres y favorecen un entorno celular más saludable.

Qué alimentos componen una dieta antiinflamatoria

HIDRATOS DE CARBONO
Hortalizas, frutas, arroz y legumbres (aproximadamente un 60 % de la alimentación).

PROTEÍNA VEGETAL Y ANIMAL
Frutos secos, pescado azul, carne blanca y legumbres (aproximadamente un 40 %).

GRASAS SALUDABLES
Especialmente ácidos grasos omega-3, presentes en el pescado azul, nueces, semillas de chía, lino, etc.

Además, se recomienda priorizar alimentos ricos en vitaminas antioxidantes como la A, C y E, así como minerales como el zinc y el selenio.

También son interesantes los alimentos ricos en minerales alcalinizantes, como el potasio, el magnesio y el calcio. No obstante, en casos de tendencia a calcificaciones o cristalizaciones, consideramos que la suplementación con calcio debe realizarse únicamente bajo supervisión médica y asociada a vitamina D.

Cómo sería la proporción de un plato en la dieta antiinflamatoria

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En cuanto a la suplementación

En cuanto a la suplementación, esta debe estar siempre supervisada y pautada por el reumatólogo o profesional sanitario de referencia, teniendo en cuenta el historial médico, la medicación y las necesidades individuales de cada paciente.

Diversos estudios apoyan la suplementación con calcio en pacientes con artritis reumatoide, especialmente cuando existe desmineralización ósea o tratamiento prolongado con glucocorticoides, ya que este tipo de medicación puede favorecer la pérdida de masa ósea.

Asimismo, mantener unos niveles adecuados de vitamina D es fundamental, debido a su papel en la fijación del calcio en el hueso y en la función inmunitaria. En muchos pacientes también puede ser recomendable valorar sus niveles analíticos y suplementarla si existe déficit.

Actualmente, también se está investigando el posible beneficio de otros suplementos con efecto antiinflamatorio, como los ácidos grasos omega-3, aunque su indicación debe individualizarse.

CONSULTA SIEMPRE CON TU REUMATÓLOGO ANTES DE INICIAR CUALQUIER SUPLEMENTACIÓN.

Recomendaciones junto a la dieta antiinflamatoria

Se recomienda realizar ejercicio físico diario adaptado a las capacidades y situación de cada persona, priorizando actividades que mejoren la movilidad, la fuerza muscular y la función articular sin generar sobrecarga.

También es importante mantener un descanso adecuado, procurando dormir alrededor de 7–8 horas diarias, ya que el sueño favorece los procesos de recuperación y regulación inflamatoria.

Tal y como hemos descrito anteriormente, se aconseja evitar o reducir:

  • El exceso de cereales refinados.
  • Las grasas saturadas.
  • Las grasas trans o ultraprocesadas.
  • El consumo excesivo de azúcar refinado.
  • El tabaco.

En algunas personas puede ser útil valorar la tolerancia al gluten y observar si su reducción mejora la sintomatología, aunque no es necesario eliminarlo de forma generalizada salvo indicación médica o sospecha de sensibilidad/intolerancia.

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